La Paz. — En un giro de guion que ha sorprendido a absolutamente nadie, el excandidato René Yahuasi ha tenido una epifanía política justo después de que el cómputo oficial de votos confirmara su derrota. De la noche a la mañana, el sistema electoral boliviano, el mismo en el que participó activamente haciendo campaña durante meses, ha pasado de ser un pilar democrático a una herramienta de opresión corrupta. ¿El motivo? No le dieron la victoria a él.

Yahuasi, en un acto de madurez política equiparable al de un niño al que le quitan su juguete, ha declarado que los resultados son «ilegítimos» y que la verdadera voluntad del pueblo no se expresó en las urnas, sino que se expresará… donde él diga.

La alianza de los «despechados»

Para darle peso a su berrinche post-electoral, Yahuasi no ha perdido el tiempo y ha corrido a tocar las puertas de la Central Obrera Boliviana (COB). Buscando una alianza con el ente matriz de los trabajadores (o lo que queda de su dirigencia política), el excandidato pretende validarse no con votos, sino con la capacidad de movilización y coerción que la COB suele ostentar cuando el gobierno de turno no les cae simpático.

El objetivo parece claro: si no puedes gobernar desde la silla presidencial, intenta gobernar desde el asfalto. La estrategia de Yahuasi ya no es convencer a la ciudadanía con propuestas, sino someterla mediante el caos.

Activando la «vieja confiable»: el bloqueo

Fuentes cercanas al entorno del excandidato confirman que el plan de contingencia ante la derrota no incluye la autocrítica ni la fiscalización constructiva desde la oposición. No, el plan es mucho más tradicional e infinitamente más perjudicial: incendiar las calles.

Ya se rumorea la organización de comités de huelga y la identificación de puntos estratégicos para la «vieja confiable» de la política boliviana: el bloqueo de caminos. La consigna parece ser clara: «Si yo no gobierno, nadie transita». Yahuasi parece estar dispuesto a secuestrar la economía y la libre circulación del país hasta que el Tribunal Electoral entienda que la única democracia válida es la que lo declara ganador.

Braceen, Bolivia. La fase de votación ha terminado, pero la fase del berrinche y el chantaje callejero acaba de empezar.