En un operativo que seguramente tomó a más de uno por «absoluta sorpresa», el Ministerio Público y efectivos de la FELCC decidieron hacerle una visita de rigor a las oficinas de YPFB en Santa Cruz este viernes 24 de abril. ¿El objetivo del paseo? Recolectar documentación que explique ciertos «detalles» en la contratación y compra de crudo a la empresa Trafigura.

Las autoridades, con la cautela que las caracteriza, investigan delitos que suenan bastante pesados: contratos lesivos al Estado, incumplimiento de deberes y conducta antieconómica. Y no es para menos. La lupa está puesta sobre los $us 71,1 millones adjudicados a Trafigura para la gestión 2026. Según las investigaciones preliminares, el cambio de proveedor de Botrading a Trafigura no fue precisamente una genialidad financiera, ya que le estaría costando a la estatal un sobreprecio estimado de $us 4 millones mensuales. Todo un acierto administrativo.

Pero el festival de los números rojos no termina ahí. Los investigadores también buscan respuestas a un agujero negro en YPFB Refinación, donde aparentemente se esfumaron Bs 1.000 millones (aproximadamente $us 144 millones). Este monto habría sido entregado alegremente como pago anticipado y —de manera casi conmovedora— «sin garantías» a la empresa Indueste SRL para la provisión de aceite de soya. Una muestra de confianza ciega que le está saliendo bastante cara al país.

Mientras tanto, en el mundo real, la logística de los hidrocarburos también hace agua, literalmente. Las cifras oficiales revelan que una red criminal logró adulterar unos 150 millones de litros de combustible, afectando a unas 5.000 cisternas. Por si el diésel bautizado fuera poco, la propia Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) admite que el 30% del carburante fuertemente subvencionado por el Estado cruza plácidamente las fronteras hacia el contrabando, generando una sangría anual de $us 1.000 millones. Con semejante fuga, no es sorpresa que las ventas formales de diésel se hayan desplomado un 50%.

El allanamiento continúa su curso mientras se espera que las autoridades emitan un informe oficial con los resultados. Por ahora, queda claro que la crisis de abastecimiento de energía no es solo un problema de logística internacional, sino también el resultado de un modelo de gestión que, a la luz de las cifras, tiene demasiadas fugas.